Eslovaquia y Austria se suman a Alemania y anuncian controles en sus fronteras

La libre circulación de personas en el espacio Schengen de la UE presenta cada vez más brechas después de que Alemania, Eslovaquia y Austria hayan decidido volver temporalmente a los controles de fronteras con motivo de la crisis de refugiados. Este último país ha anunciado que va a desplegar al Ejército en la frontera con Hungría, Estado miembro que, por su parte, se prepara para recibir este lunes, según algunos medios, a 25.000 personas.

Según Sky News, el ministro de Interior de Eslovaquia ha anunciado que su país va a restablecer los controles en las fronteras con Hungría y con Austria. «Se trata de medidas temporales», dijo a los medios locales Michaela Paulenova, portavoz del Ministerio, quien no precisó cuánto tiempo estará en vigor la medida ni a qué pasos fronterizos será aplicables.

Asimismo, ha precisado que enviará otros «220 policías para controlar los pasos fronterizos así como zonas de bosque» en el linde con esos países vecinos. «El endurecimiento del régimen no significa el fin de Schengen», añadió la portavoz.

Este lunes por la mañana, además, Viena decidió cerrar durante una hora el principal paso fronterizo con Hungría (A-4), en la localidad de Nickelsdorf. La ministra austríaca de Interior, Johanna Mikl-Leitner, ha anunciado que van a restaurar los controles fronterizos con Hungría «lo antes posible».

La situación en Hungría está alcanzando cifras récord después de que un total de 5.809 refugiados procedentes en su mayoría de países de Oriente Medio y Asia entraran en el país el domingo.

La Policía magiar cree que este número podría quedar obsoleto en horas, ya que se espera la mayor oleada de llegadas de todo el año, unos 25.000 refugiados, según medios como index.hu. Desde el pasado viernes llegaron al país centroeuropeo 13.162 refugiados y se interpusieron 28 denuncias contra supuestos traficantes de personas; la policía húngara ya ha declarado el estado de alerta en cuatro provincias.

La cifra de entradas diarias está muy por encima de las alrededor de 2.000 personas de media de las últimas semanas y se debe al inminente cierre de la frontera húngara con una alambrada y una dura legislación que entra en vigor el martes y que castiga con penas de cárcel entrar en el país de forma ilegal.

Los refugiados, la mayoría de Siria, Irak y Afganistán, entran en Hungría por el paso fronterizo de Röszke, donde el Gobierno se apresura a cerrar el único hueco abierto aún en la alambrada erigida mientras eleva una segunda valla más alta que espera tener finalizada este mes.

El Ejecutivo húngaro celebra el martes un Consejo de Ministros en el que podría declarar el estado de emergencia por la «migración masiva», lo que permitirá desplegar al Ejército en tareas de vigilancia. El estado de alerta significa que todos los agentes disponibles deben estar preparados para entrar en servicio en el plazo de dos horas, precisa la nota. A la espera de comprobar la dureza con la que Hungría aplicará la nueva ley, analistas y expertos policiales de varios países han indicado que el flujo de refugiados puede cambiar de ruta, de Serbia hacia Croacia y Eslovenia, con el fin de evitar suelo húngaro.

Fuentes: 20Minutos.es, Sky News

Marlom Umaña

Estudiante de Publicidad de la Universidad Central.

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