La otra conquista de la Luna, 45 años después

lunaA simple vista, el exuberante Parque Nacional de Yellowstone poco tiene que ver con el desolado paisaje lunar del Mar de la Tranquilidad. Allí no existe vegetación, ni poderosos géiseres, ni fauna salvaje pastando a sus anchas. Pero podrían tener algo en común si sale adelante un proyecto de ley que persigue declarar parques nacionales de EE UU a todos los lugares en los que aterrizaron las naves Apolo entre 1969 y 1972. La primera, el Apolo 11, alunizó hace ahora 45 años, el 20 de julio de 1969.

El astronauta Vance Brand, ya retirado, viajó en la última nave del programa, la Apolo-Soyuz, en 1975. En su caso, el aparato no tenía como objetivo llegar a la Luna, sino acoplarse por primera vez con una nave soviética, la Soyuz. Brand se muestra a favor de preservar todos los lugares de aterrizaje lunar, tal y como ha declarado a Sinc a través de un portavoz.

“El programa lunar Apolo fue uno de los grandes logros de la historia estadounidense”, afirma el proyecto de ley, presentado en la Cámara de Representantes del Congreso de EE UU en julio del año pasado por la representante demócrata Donna Edwars, a la que se sumó la también demócrata Eddie Bernice Johnson.

El documento, remitido al Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología y al Comité de Recursos Naturales, todavía no ha sido presentado en este período de sesiones –que concluye en enero de 2015– y los expertos no confían en que prospere.

“Por la información que me llega desde el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología, la iniciativa será revisada y se volverá a presentar”, adelanta a Sinc Beth O’Leary, arqueóloga de la Universidad de Nuevo México (EE UU) especializada en cuestiones espaciales.

Para que saliera adelante tendría que aprobarse por las dos cámaras del Congreso –la Cámara de Representantes y el Senado– y, posteriormente, ser firmada por el presidente Barack Obama, algo muy difícil hoy por hoy.

El proyecto de ley pretende proteger a los lugares lunares que tocaron las naves Apolo, incluida su tripulación, de iniciativas comerciales o naciones extranjeras que ya tienen capacidad para aterrizar en la Luna, como es el caso de China.

Al mismo tiempo, persigue que, a través de esta protección, reciba un mayor reconocimiento público. “Los lugares y artefactos que puso Estados Unidos en la superficie de la Luna son significativos para este país y para la historia de la humanidad, como parte de la Guerra Fría y de la exploración espacial”, destaca O’Leary.

En su opinión, la iniciativa está mal planteada porque no engloba a la comunidad internacional, y choca con el Tratado del Espacio Exterior de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), firmado en 1967 y al que se han adherido más de 100 países, entre ellos, Estados Unidos.

En su artículo II, el Tratado establece que el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera.

“Si el proyecto se convierte en ley y establece una propiedad y jurisdicción permanente y exclusiva de estos lugares lunares, con el control de Estados Unidos, podría considerarse contrario a la prohibición de apropiación del Tratado de la ONU”, advierte a Sinc Ram Jakhu, director asociado del Centro de Investigación del Aire y el Derecho Espacial (Canadá).

Una posición que podría enfrentar a EE UU con otros estados. “Declarar estas áreas como parte de un parque nacional estadounidense podría ser percibido por otros países como un reclamo de soberanía sobre la superficie lunar, lo que contradice al Tratado de la ONU”, añade O’Leary.

Ambos expertos se muestran contrarios a la iniciativa legislativa, al plantearse de forma unilateral, y recuerdan que la protección de estos sitios es un asunto de interés y preocupación de toda la humanidad. “La protección debería lograrse a través de un acuerdo internacional que podría iniciar Estados Unidos”, propone Jakhu.

Vega

Jorge Eduardo Vega - Comunicador Social - Periodista - con Tarjeta Profesional expedida por el Ministerio de Educación nacional de Colombia. Doctorado en la Universidad de la Florida USA en audiovisuales.

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