Los impactos mentales de la Covid-19 grave equivalen a envejecer 20 años

Expertos de la Universidad de Cambridge son los investigadores

Las secuelas que hasta hoy se sabían que dejaba el Covid-19, era provocar fatiga persistente y confusión mental, problemas de respiración, neumonía, pero uno de los exámenes más rigurosos hasta hoy de los impactos cognitivos a largo plazo de una infección grave, tal como no lo enseña Science Alert en un estudio, que ha comparado a 46 pacientes con Covid-19 grave con 460 controles emparejados, los investigadores descubrieron que los impactos mentales de la Covid-19 grave seis meses después pueden ser equivalentes a envejecer 20 años  es decir de pasar de tener 50 años a tener 70 años,  o perder 10 puntos de coeficiente intelectual.

El deterioro cognitivo es común a una amplia gama de trastornos neurológicos, incluida la demencia e incluso el envejecimiento rutinario, pero los patrones que vimos, la huella digital cognitiva de Covid-19, eran distintos de todos estos, explica el neurocientífico David Menon, quien es un científico de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, quien fue el autor principal del estudio, miles de personas han pasado por cuidados intensivos con Covid-19 solo en Inglaterra y muchas más habrán estado muy enfermas, pero no ingresadas en el hospital, esto significa que hay una gran cantidad de personas que todavía experimentan problemas cognitivos muchos meses después. Necesitamos ver con urgencia qué se puede hacer para ayudar a estas personas.

Este experimento involucró a 46 personas que habían ido al Hospital Addenbrooke en Cambridge como resultado de Covid-19 entre marzo y julio del año 2020, dieciséis de ellos recibieron ventilación mecánica durante su estadía. Un promedio de 6 meses después de la infección, los investigadores los supervisan utilizando una herramienta de prueba llamada Cognitron para ver cómo les iba en áreas como la memoria, la atención, el razonamiento, así como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, compararon sus resultados con un grupo de control de 460 personas, estos resultados se mapearon para ver cómo se desviaron de los puntajes esperados para su edad y demografía, según 66.008 miembros del público en general. Los resultados mostraron que aquellos que habían sobrevivido al Covid severo eran menos precisos y tenían tiempos de respuesta más lentos que el público en general.

La magnitud de la pérdida cognitiva fue similar a los efectos del envejecimiento entre los 50 y los 70 años, y equivalente a perder 10 puntos de coeficiente intelectual. La precisión en las tareas de analogía verbal, donde se les pide a las personas que encuentren similitudes entre las palabras, fue la más afectada. Esto refleja informes anecdóticos que sugieren que las personas después de la infección están luchando por encontrar la palabra correcta y sienten que su cerebro está en cámara lenta. Curiosamente, aunque los pacientes informaron niveles variables de fatiga y depresión, la gravedad de la infección inicial, en lugar de la salud mental actual del sobreviviente, podría predecir mejor el resultado cognitivo, estos resultados indican que, aunque tanto la fatiga como la salud mental son consecuencias crónicas prominentes de la Covid-19, es probable que su gravedad sea algo independiente de los déficits cognitivos observados, la buena noticia es que, tras el seguimiento, hubo algunos signos de recuperación, pero en el mejor de los casos fue gradual.

Lo que aún no se comprende por completo es por qué y cómo el virus SARS-CoV-2 provoca este deterioro cognitivo, en investigaciones anteriores han demostrado que durante la Covid grave, el cerebro reduce el consumo de glucosa en la red frontoparietal, que está involucrada en la atención, la resolución de problemas y la memoria de trabajo, se sabe que el virus puede afectar directamente al cerebro, los investigadores sugieren que el culpable probable no es una infección directa, sino una combinación de factores: que incluyen oxígeno reducido o suministro de sangre al cerebro; coagulación de vasos; y hemorragias microscópicas, hay evidencia creciente de que la propia respuesta inmune e inflamatoria del cuerpo puede tener un impacto significativo en el cerebro.

Vega

Jorge Eduardo Vega - Comunicador Social - Periodista - con Tarjeta Profesional expedida por el Ministerio de Educación nacional de Colombia. Doctorado en la Universidad de la Florida USA en audiovisuales.

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