La pesadilla de demostrar Amor en la Red.

Rihanna-desnuda-circularon-Internet-pasado_MDSIMA20091126_0238_4Ana Maria una joven de 14 años que envío a su novio testimonios de Amor en la red y ahora vive una verdadera pesadilla. Sufre insultos, burlas y comentarios ofensivos.

Hace un año Ana María, una joven de 14 años a la que se la ha cambiado el nombre para proteger su identidad, decidió demostrarle a su novio Sebastián, de 16, que estaba realmente enamorada de él: le envió tres fotos desnuda y un video en el que aparece quitándose la ropa. Lo que ella no sabía, ni se imaginaba, era el precio que tendría que pagar por haber cumplido con esta demostración de amor. Tres meses después, por una pelea, el registro fotográfico fue divulgado en la red y a través de mensajería telefónica, con el agravante de que Ana María confió tanto en él que no se le ocurrió evitar que su cara quedara expuesta. Su nombre y dignidad también fueron exhibidos.

image_202982_2Desde ese momento, Ana María vive en medio de burlas, insultos, sarcasmo, comentarios soeces y juicios morales. Un calvario que la llevó a cambiarse de colegio con la esperanza de que allí nadie pudiera reconocerla ni saber de su reciente pasado. Sin embargo, las fotos y el video fueron tan ampliamente divulgados que, según su madre Sara, “no existe un solo colegio en Bogotá que no tenga las fotos de ella. También sabemos que circulan en las universidades. No entiendo quién le tiene tanto odio, ni por qué han cogido tanta fuerza. Estamos desesperadas, todos los días es un martirio, vieras la cosa tan morbosa, la mostradera de teléfono, la cuchicheadera”. Una situación de la que Ana María se cansó y decidió enfrentar.

untitled“Escribo esto para que todos se enteren del dolor, el sufrimiento y el rechazo que hemos tenido que vivir mi familia y yo. Hace un año fui víctima de ‘sexting’. Envié unas fotos y un video a un niño que creí que me amaba y respetaba. Hoy en día mis fotos y el video están en manos de personas que lo único que me hacen es más y más daño, insensibles al dolor ajeno. Simplemente, pido que si tienen mis fotos y mi video, los borren y no los divulguen, por favor. Ayúdenme a acabar con esto, fue un error”, publicó Ana María este lunes en su cuenta de Facebook. Para su hermana, Catalina, esta decisión es el grito desesperado de ella y de su familia para que el acoso y el matoneo cesen. “Estamos cansados que todos los días alguien diferente nos llame y nos cuente que vieron las fotos y el video. Llevamos un año en esto y cada vez parece que nunca va a parar”.

UnknownEste acto de valentía de revelar su drama en las redes sociales le quitó el sueño a Ana María esa noche, pues no sabía cómo iban a ser las reacciones de sus compañeros al otro día. “Tenía mucho miedo a los comentarios, porque no encontró otra alternativa. Ella vive muerta del susto, muerta del pánico, le dicen cosas muy feas, todas las palabras que te puedas imaginar”, relató Sara, en diálogo con el periódico Colombiano El Espectador. Un temor que, mezclado con el amor que todavía sentía por Sebastián, la llevó a convencer a su mamá de que retirara la denuncia que se había puesto en contra del menor. “Hasta hace poco ella se moría por ese muchachito. Se puso la denuncia y duró tres meses rogándome que la quitara. Me presionó tanto que terminé accediendo. Ahora estoy decidiendo si la vuelvo a poner o no, pues no sé qué tanto le vaya a afectar”, agregó Sara.

154378-944-651Sin embargo, el general Humberto Guatibonza, director del Gaula, explicó que “si no se tiene la denuncia es muy difícil para nosotros, y en general para las autoridades, actuar, porque necesitamos investigar los pormenores del caso que las víctimas conocen”. Añadió que tanto la difusión como distribución no autorizada de fotos eróticas, como las extorsiones sexuales, suelen hacerse desde usuarios y direcciones ficticios, lo que dificulta aún más las pesquisas. Una situación que parece aumentar con el paso del tiempo, pues sólo en lo que va corrido del año el Gaula de la Policía ya está manejando 24 casos de este tipo, mientras que en 2013 fueron 250. Guatibonza agregó que debe ser una prioridad el tipo de medidas que las personas emplean para protegerse, pues uno mismo puede estar contribuyendo a vulnerar su derecho a la intimidad.

sexting5En el caso de Ana María, fue exceso de confianza hacia alguien que realmente amaba y que hoy tiene a su familia evaluando la posibilidad de irse del país porque se preguntan “cómo va a ser la situación cuando ella entre a la universidad”. Lo único que su mamá espera, y por eso decidió que la historia de su hija se conociera, “es que esto no le pase nunca más a ninguna niña, porque ahora esta es la prueba de amor que piden los muchachos y eso termina acabando con la vida de las jóvenes y con su estabilidad emocional”. Precisamente, porque, según Sara, existe todo un mecanismo de manipulación para que las niñas accedan a las peticiones de los novios: “si no mandan las fotos es que no les tienen confianza y amenazan con terminarles, les dicen”. Y ni poniéndole punto final a la relación se detiene la presión porque sus exnovios las intimidan con la publicación y divulgación de las fotografías y de los videos.

peligros-del-YIPETAUn escenario que conoce como “porno de la venganza”, donde las exparejas revelan el material íntimo para causar daño emocional y angustia. Esta práctica está tipificada como delito en dos estados de Estados Unidos: California, desde el año pasado, y Nueva Jersey, desde el 2003. Se espera que en los próximos días el parlamento de Maryland también tome esta posición. Florida, Illinois y Nueva York también estudian la posibilidad de legislar sobre el tema. Según informó la agencia EFE, “este fenómeno cobró repercusión con el nacimiento de páginas web creadas para dar cabida a las imágenes sexuales de la venganza y servir así de instrumento y altavoz con el que amantes no correspondidos de todo el mundo pudieran canalizar su ira tras una ruptura no deseada o dolorosa de la manera más cruel”. Lo que tuvo como resultado que “muchas de las víctimas acababan recibiendo llamadas de desconocidos con amenazas e insultos, además de tener que afrontar la humillación de haber sido vistas sin ropa o practicando sexo por sus jefes, sus amigos e incluso sus padres”, concluyó el mencionado artículo.

images-1En septiembre de 2012, la tendencia nacional “Yhon” inundó Twitter y se convirtió en un caso de matoneo cibernético. El joven le mandó a su novia unas fotos donde aparecía desnudo y éstas terminaron publicadas en internet. El resultado fue una lista interminable de trinos ofensivos y burlescos que hacían referencia al episodio, además de la reproducción viral del registro fotográfico. Lo cierto es que esta exposición a la que son sometidas las víctimas es muy amplia y está al alcance de cualquiera. De ahí que sus consecuencias sean tan nocivas. La madre de Ana María confiesa que con este episodio ha envejecido como 10 años “porque es demasiado duro ver a tu hija sufriendo de esta manera y nada es igual”. Su mayor preocupación ahora es el bienestar de ella y de cuidar “que se sienta lo más apoyada posible, no hay otra manera”. Precisamente porque conoce casos donde las niñas terminan acudiendo al suicidio, pues el acoso y el matoneo se vuelven insoportables. Un límite que para Sara es preocupante y, por eso, hoy alza la voz junto a su hija e insiste en que cesen los ataques, los insultos y las agresiones: “ella cometió un error como cualquiera de nosotros, no tienen por qué crucificarla”.

Jorge Eduardo Vega

Jorge Eduardo Vega - Comunicador Social - Periodista - con Tarjeta Profesional expedida por el Ministerio de Educación nacional de Colombia. Doctorado en la Universidad de la Florida USA en audiovisuales.

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