La NSA instaló dispositivos de espionaje en equipos informáticos fabricados en Estados Unidos

718px-National_Security_Agency.svg La distopía de los autores cyberpunks, un mundo donde todos somos vigilados y la tecnología puede convertirse en una amenaza, parece tomar vida cuando se leen, uno tras otro, los métodos y técnicas desarrollados por la NSA para construir un sistema de espionaje total. Aunque algunos de los programas que describe Glenn Greenwald en su libro «Sin un lugar donde esconderse» (Ediciones B), que este miércoles sale a la venta en España tras su lanzamiento hace unos días en Estados Unidos, han sido ya dados a conocer en el goteo de exclusivas que desde el pasado junio se llevan produciendo, otros son desvelados por primera vez.

Entre ellos, probablemente el más escandaloso es el que se refiere a la manipulación de equipos informáticos fabricados en EE.UU. para instalarles dispositivos de espionaje antes de ser exportados. «Sin un lugar donde esconderse» también documenta casos de espionaje económico, diplomático y de técnicas de propaganda (como la difusión en Internet de material engañoso) o de ingeniería social.

En la web de autor, glenngreenwald.net, están disponibles en abierto todos los nuevos documentos que aparecen en libro junto con otro material adicional como las referencias bibliográficas.

Edward_Snowden-2El origen de todas estas informaciones son las «decenas de miles» de documentos secretos que el ex analista de la NSA, Edward Snowden, había estado recopilando en los últimos dos años y que, como se relata en libro, catalogaba con precisión: «El archivo de Snowden estaba ordenado de forma elegante», cuenta Greenwald. Snowden proporcionaba, además, glosarios y diccionarios con los términos técnicos empleados por la Agencia de espionaje.

Greenwald accedió por primera vez a este inmenso archivo en su vuelo, junto con la documentalista Laura Poitras (una figura igualmente esencial en el caso), hacia Hong Kong, donde habían acordado reunirse con Snowden. Curiosamente, el periodista y ex abogado, dejó para el final, según relata, un documento guardado como «LÉEME_PRIMERO». En él, Snowden explicaba las razones para seguir adelante con su denuncia, consciente del precio que tendría que pagar. Y concluía así: «He estado en los rincones más oscuros del gobierno, y lo que ellos temen es la luz».

Nuevas revelaciones

Algunas de las nuevas revelaciones que contiene el libro se refieren a programas ya conocidos pero que ahora se explican con detalles adicionales. Otros documentos, como la fotografía de los agentes de la NSA desmontando un equipo de Cisco, se publican por primera vez.

Espionaje económico y comercial. Varios documentos ilustran la actividad de la NSA destinada a obtener información que le diese a Estados Unidos ventaja comercial. Entre ellos, las diapositivas que describen el programa BLARNEY, puesto en marcha en 1978. En las filtraciones ya publicadas, apareció mencionado por primera vez en el Power Point que describía el programa PRISM. En el libro, Greenwald explica ahora que este programa es una pieza también de espionaje económico que cuenta entre sus «clientes» a departamentos y agencias económicas del gobierno.

4.1.1Además, se aportan pruebas adicionales recientes como un documento de 2013 que menciona entre los temas informados por la NSA la «energía», el «comercio» o el «petróleo». Y un memorándum de 2006 (ver diapositiva 49 de los documentos de Greenwald, más abajo) que explica el espionaje comercial en países como Francia, Alemania, Italia y España.

El papel de las empresas. Greenwald en «Sin un lugar donde esconderse» reporta con detalle el papel de empresas tecnológicas en el espionaje de la NSA. En una las diapositivas que se reproducen, se mencionan como «aliados estratégicos» desde los grandes fabricantes de equipos o componentes, como IBM, Intel, Cisco, HP o Microsoft, a empresas de telecomunicaciones y operadores como AT&T, Verizon, Motorola o Qwest.

Algunos pasajes son especialmente terribles, como cuando se describe la colaboración de Microsoft con el FBI para sortear el sistema de cifrado que habían implementado para Outlook (ver diapositiva 30 de los documentos de Greenwald) o la capacidad de acceder sin autorización previa a los documentos y archivos de los usuarios en SkyDrive, el servicio de almacenamiento en la nube de la compañía.

Manipulación de equipos. La fotografía de dos agentes de la NSA desmontando por la fuerza un equipo de Cisco (diapositiva 62 de los documentos) es suficientemente reveladora para comprender la sensación de omnipotencia de los servicios de inteligencia norteamericanos.

libro_snowden_glenn_greenwaldEn el libro, Greenwald cuenta que la «NSA recibe o intercepta rutinariamente routers, servidores y otros dispositivos informáticos de red ―que EE.UU. exporta― antes de ser enviados a los clientes internacionales». En el documento de la NSA filtrado se explica cómo la agencia entonces implanta directamente instrumentos de vigilancia, los re-empaqueta y los devuelve al circuito comercial.

En este punto Greenwald es muy duro con lo que califica de «hipocresía» del gobierno norteamericano demonizando la tecnología china, precisamente por ese riesgo potencial, cuando eran ellos mismos quienes lo estaban llevando a cabo. Y apunta el motivo: Los equipos chinos (por otro lado, objeto de ataques intrusivos de la NSA, como el caso de Huawei) «suponen no solo competencia económica, sino también competencia con respecto a la vigilancia».

Reuters informaba ayer que el presidente de Cisco había escrito a Obama instándole a restringir la vigilancia del gobierno tras estas pruebas. En la carta, con fecha 15 de mayo, John Chambers, director ejecutivo y presidente de la compañía, advertía de la pérdida de confianza en la industria de tecnología de EE.UU. y pedía nuevas normas en la forma en que la NSA lleva a cabo su vigilancia.

Diana Cañon

Estudiante de Psicología Universidad El Bosque.

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