viernes, noviembre 6, 2026
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Querubín, el pastor belga que con su olfato y su temple se ganó el título de héroe en las selvas del Chocó.

En medio de la compleja y peligrosa geografía del departamento del Chocó, donde las amenazas explosivas del ELN mantienen en vilo a las comunidades y a la Fuerza Pública, emerge una historia que combina valentía, disciplina y un profundo vínculo entre un soldado y su compañero de cuatro patas. Se trata de Querubín, un perro de raza pastor belga malinois que, según la información difundida por la Décima Quinta Brigada del Ejército Nacional, se convirtió en el protagonista silencioso de una operación que pudo haber terminado en tragedia en el municipio de Tadó.

El pasado martes 3 de noviembre, la angustia se apoderó del sector de La Punta, en la vía que conduce al barrio Modelo. La presencia de un cilindro sospechoso activó de inmediato las alarmas de la comunidad y movilizó a las tropas del Batallón de Ingenieros Militares N.° 15, General Julio Londoño Londoño. De acuerdo con el relato oficial, fue entonces cuando entró en escena Querubín, quien, junto a su guía, el soldado profesional Andrés Felipe Giraldo, se aproximó con cautela al objeto para realizar una inspección olfativa de seguridad.

El lenguaje secreto entre un soldado y su perro

La escena, que quedó registrada en un video difundido por la institución, reveló la sincronía casi perfecta que solo se logra tras años de entrenamiento. Según la información disponible, la relación entre Querubín y el soldado Giraldo se remonta a cuatro años atrás, un tiempo en el que han aprendido a comunicarse sin necesidad de palabras. Mientras el uniformado emitía órdenes en voz baja, el canino avanzaba con precisión, ignorando el peligro latente.

El momento de mayor tensión llegó cuando Querubín detectó una posible anomalía. De acuerdo con lo señalado por su guía, el perro tiene una forma particular de alertar: comienza a temblar. Esa señal corporal, invisible para los inexpertos, fue el indicio que le permitió a Giraldo saber que su compañero había detectado algo que requería atención inmediata. Tras varios minutos de verificación, los especialistas del equipo de explosivos y demoliciones (EXDE) determinaron que el contenedor no almacenaba ningún tipo de carga destructiva. La alerta quedó despejada, pero el despliegue y la tensión ya habían dejado en evidencia el papel crucial de estos binomios caninos en la protección de la vida.

Un contexto de violencia que no da tregua

La labor de Querubín no es un hecho aislado. El Chocó es uno de los departamentos más golpeados por la violencia de grupos armados al margen de la ley. Según las cifras proporcionadas por el Ejército Nacional, en lo que va corrido del año 2026, las operaciones de desminado y detección han permitido desactivar 85 artefactos explosivos instalados por el ELN en la zona del río San Juan y en corredores viales críticos como las vías Quibdó-Pereira y Quibdó-Medellín.

Las operaciones también se han extendido a municipios como Nóvita, San José del Palmar, Sipí y Tadó, donde la presencia de estos elementos ha sido recurrente. De acuerdo con reportes de las autoridades, el ELN ha intensificado sus ataques, incluso utilizando drones cargados con explosivos, lo que ha dejado a militares heridos y ha puesto en riesgo a la población civil. En este escenario, el trabajo de los binomios caninos se vuelve un eslabón fundamental para identificar amenazas antes de que se cobren vidas.

Más allá del héroe: un compañero sensible

Detrás del uniforme y de la misión de alto riesgo, Querubín es descrito por quienes lo conocen como un animal enérgico, obediente y juguetón. Según relata su guía, a pesar de sus 66 centímetros de estatura y su imponente presencia, es un perro sensible al que le gusta recibir cariño y que no responde bien cuando le hablan fuerte. La relación entre ambos ha trascendido las labores militares para convertirse en un vínculo de compañía y afecto genuino. «Somos uno solo», expresó el soldado Giraldo, resumiendo una conexión que va más allá del deber.

Las cifras detrás del heroísmo

La historia de Querubín se suma a la de otros caninos que han dejado su huella en la historia reciente del país. Casos como el de Sansón, el perro que salvó a 36 uniformados y perdió una de sus extremidades, o el de Xenu, que ha detectado explosivos en múltiples operaciones en Antioquia, demuestran que el rol de estos animales en el conflicto armado colombiano es invaluable. Según la información oficial, el Ejército Nacional cuenta con más de un centenar de binomios caninos entrenados para detectar explosivos, apoyar labores de búsqueda y rescate y proteger a la tropa.

Mientras el país sigue debatiendo sobre la seguridad y la paz, historias como la de Querubín, supuestamente, nos recuerdan que en medio de la adversidad, la lealtad y el instinto de un perro entrenado pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Su temblor, esa señal casi imperceptible que alertó a su guía, es hoy el símbolo de una labor silenciosa pero fundamental para los habitantes del Chocó.

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