20 años de la muerte de Pablo Escobar.

Pablo66111ed8pablo66gCon la muerte de Pablo Escobar Colombia ganó la primera batalla contra el narco, el capo que quiso arrodillar el País.

“El 11 de septiembre, Estados Unidos estuvo bajo ataque. En esas horas vimos que las armas para hacer el mal cambiaron, pero la respuesta de EE. UU. y del mundo civilizado es la misma. La misma que tuvieron el ataque de Hitler contra la humanidad y el reino del terror de Pablo Escobar en Colombia: justicia y seguridad para mantener la paz y la libertad”.

Esas palabras, que le dieron la entrada a Osama Bin Laden a la lista de enemigos públicos n.° 1 del país más poderoso del mundo, las pronunció el 29 de octubre del 2001, apenas un mes y 18 días después del 11-S, Asa Hutchinson, el entonces ‘zar’ de la DEA.

Pablo961111ed8pablo961gDe esos alcances llegó a ser la amenaza criminal de Pablo Escobar Gaviria, el capo del cartel de Medellín que hace 20 años murió a manos de las autoridades colombianas sobre el techo de la casa de placas 45D-94 del barrio Los Olivos, de esa capital.

Un comando integrado por hombres de la IV Brigada de Medellín y del Bloque de Búsqueda de la Policía acabó con el mito del narcotraficante que en una carrera sangrienta de 17 años inundó de cocaína las calles de Miami y Nueva York, compró congresistas y funcionarios, se sentó en una curul en la Cámara para blindarse contra la extradición –con la polémica ‘inmunidad parlamentaria’– y sembró el terror indiscriminado para intentar doblegar al país y al Estado.

Pablo383111ed8pablo383gUn centenar de atentados con dinamita, más de 5.000 asesinatos, entre ellos los de Rodrigo Lara, Luis Carlos Galán, Guillermo Cano y Carlos Mauro Hoyos, además de la posible financiación de la toma del Palacio de Justicia, aparecen en su prontuario. La única condena que tuvo, sin embargo, en sus 44 años de vida fue por un caso de contrabando.

Siete certeros disparos, cuatro de ellos en la cabeza, mataron al narco por el que ya hace 20 años se ofrecía una recompensa de 5.000 millones de pesos (proporcionalmente, la más alta que ha pesado alguna vez sobre prófugo alguno) y marcaron la primera gran victoria del país sobre el poder de la mafia.

tumblr_miszjtVN9B1s1eh6go1_1280Fueron 17 meses de cacería desde julio de 1992, cuando Escobar se fugó de La Catedral, la cárcel que se hizo construir para refugiarse después de que la Asamblea Nacional Constituyente prohibió la extradición, en 1991. La caída del que para ese momento era el hombre más buscado del mundo marcó el declive del cartel de Medellín, pero no del narcotráfico ni del poder corruptor del dinero de la mafia.

“Pablo Escobar fue símbolo de una sociedad laxa que permitió la penetración del narcotráfico mediante la cultura del enriquecimiento fácil y el culto a la ilegalidad –dice el ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez–. Pero su historia también demostró que finalmente ninguna organización criminal le gana al Estado”.

Dos décadas y miles de muertos después, los grandes carteles pasaron a la historia en Colombia. El narcotráfico sigue en manos de pequeños capos cuyo cuarto de hora dura cada vez menos, pero la existencia de poderes criminales que fueran capaces de poner en jaque al Estado, tras la desmovilización ‘para’ y los golpes a la guerrilla, ya no es una amenaza.

Pablo632111ed8pablo632gAndrés González, que fue ministro de Justicia del gobierno Gaviria, dice que con Escobar el país aprendió que “jamás se debe ceder ante el terror”. Otra cara de esa lección, señala el excomandante de las FF. MM. Harold Bedoya, que persiguió al capo en Medellín, fue que ceder a las pretensiones de los criminales para aplacar su violencia, como sucedió inicialmente con Escobar, es un peligroso error.

“Cuando se permitió que metiera la mano en la Constitución y luego se le dio una cárcel de cinco estrellas se envió el mensaje de que el crimen sí pagaba”, dice Bedoya. Otra lección dolorosa, como lo señaló el general Óscar Naranjo, exdirector de la Policía, fue aceptar la dudosa colaboración de narcos y criminales en la persecución del máximo jefe del cartel de Medellín; entre los ‘Pepes’ estuvieron los hermanos Fidel y Carlos Castaño, que años después estuvieron al frente de la máquina de muerte de los grupos paramilitares.

En el expediente por el magnicidio de Galán, la Fiscalía dice que los mismos canales que fueron usados por los Castaño para entregar datos al DAS sobre los movimientos de Escobar habrían sido usados también para coordinar los asesinatos que sacudieron la campaña presidencial de 1990.

Por: ElTiempo.

Jorge Eduardo Vega

Jorge Eduardo Vega - Comunicador Social - Periodista - con Tarjeta Profesional expedida por el Ministerio de Educación nacional de Colombia. Doctorado en la Universidad de la Florida USA en audiovisuales.

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