viernes, noviembre 6, 2026
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De Valencia a la Serranía de Cuenca: el joven que encontró en un pueblo de 99 habitantes el futuro que la ciudad le negaba.

Valdemoro-Sierra (Cuenca), 6 de noviembre de 2026. Mientras las estadísticas oficiales confirman un lento pero sostenido retorno de población a los municipios rurales de la provincia de Cuenca, la historia de Mario Pérez Monzó se ha convertido en un símbolo de lo que la España vaciada puede ofrecer a quienes se atreven a invertir el sentido del éxodo. Este joven valenciano, supuestamente de 23 años según la mayoría de las fuentes consultadas —aunque algunos medios han difundido una edad distinta—, regenta desde julio de 2025 el Bar Haro en Valdemoro-Sierra, una localidad de la Serranía conquense que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) , rondaba los 99 habitantes censados en 2024.

La decisión de Pérez Monzó, de acuerdo con la información recogida por diversos medios locales y provinciales , no respondió a una vocación tardía ni a una huida romántica, sino a un cálculo económico frío: en Valencia, el alquiler de un local similar al que hoy ocupa costaría, según sus propias estimaciones , diez veces más, y el de una vivienda, cinco veces más. “Aquí, al final, la vida es más barata y te da un margen de mejora que a largo plazo se nota”, habría señalado el joven emprendedor en declaraciones difundidas por la Diputación de Cuenca.

El itinerario de un regreso a las raíces

El recorrido que llevó a Mario hasta la barra del Bar Haro no fue improvisado. Según la información disponible , tras finalizar un grado superior en Gestión Forestal, llegó a Valdemoro-Sierra en el verano de 2023, el pueblo de sus abuelos, y encontró trabajo como camarero casi de inmediato. Durante dos años se familiarizó con la clientela, los ritmos del pueblo y las carencias de un sector hostelero que, como en tantos municipios de la Serranía, había quedado sin relevo generacional. En julio de 2025, alquiló el bar de la plaza y lo rebautizó como Bar Haro, un nombre que supuestamente rinde homenaje al establecimiento donde se crio su padre.

El resultado, según coinciden las fuentes consultadas , trasciende lo meramente comercial. El bar se ha convertido en un punto de encuentro social para una población envejecida —la mayoría de los vecinos supera los 50 años— y para los pocos jóvenes que resisten en la zona. “El día que me falte algo tengo a seis vecinos dispuestos a ayudarme, y al revés”, habría relatado Pérez Monzó, describiendo una red de apoyo comunitario que, según su experiencia , es impensable en la ciudad.

El respaldo institucional y las cifras que lo acompañan

La historia de este joven no ha pasado desapercibida para las instituciones. De acuerdo con la información difundida por CEOE CEPYME Cuenca , el proyecto Invierte en Cuenca visitó su establecimiento en enero de 2026 para asesorarlo sobre ayudas y bonificaciones, y destacó el doble valor de su apuesta: empresarial, por poner en marcha un negocio autónomo, y social, por dar servicio a una de las zonas más despobladas de la provincia.

En el plano demográfico, los datos oficiales del INE citados por la Diputación de Cuenca dibujan un contexto de tímida recuperación: los municipios de la provincia con menos de 5.000 habitantes ganaron 1.373 vecinos respecto al año anterior, hasta alcanzar los 94.263 residentes, y la provincia superó la barrera simbólica de los 200.000 censados. El diputado de Reto Demográfico, Javier Cebrián, habría visitado el Bar Haro para conocer de primera mano los retos del joven y ofrecerle líneas de ayuda como las de Mantenimiento a Comercios en municipios de menos de 250 habitantes.

Una tendencia que va más allá de un caso aislado

El caso de Mario Pérez Monzó, según los análisis demográficos recientes , encaja en una corriente que algunos expertos consideran incipiente pero significativa. Un estudio de Fotocasa y FC Research, citado por medios nacionales, indicaría que en 2025 el 21% de los jóvenes de entre 18 y 24 años ya se habría mudado a pueblos debido a los altos precios urbanos, y que un 71% adicional se plantearía hacerlo en los próximos años. Estas cifras, si bien deben tomarse con cautela por la metodología de las encuestas, sugieren que la ecuación costo-beneficio de la vida rural está empezando a inclinar la balanza para una generación expulsada de los grandes núcleos por el precio de la vivienda.

Lo que queda por demostrar

La pregunta que sobrevuela, según coinciden analistas del reto demográfico , es si historias como la de este joven valenciano representan una tendencia sostenible o simplemente una excepción inspiradora. La clave, supuestamente , no está en la épica individual sino en la capacidad de las instituciones para garantizar servicios, conectividad y relevo generacional en territorios que llevan décadas perdiendo población. Por lo pronto, en Valdemoro-Sierra, un bar de pueblo sigue abierto, y su dueño resume su proyecto de vida con una frase que, según la información difundida , se ha convertido en su lema: “Para mí, el éxito es no tener que irme”.

Karlos García

Karlos García es ingeniero en Grupo VegaMedia, y en sus ratos libres escribe disertaciones sobre tecnología e internet. Por eso siempre está en la nube.

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