Un hombre muere arrollado por un bus articulado en la avenida Suba cuando intentaba colarse en una estación de TransMilenio.
La evasión del pasaje en TransMilenio volvió a cobrarse una vida. Un ciudadano, cuya identidad no ha sido revelada por las autoridades, falleció en las últimas horas tras ser arrollado por un bus articulado en inmediaciones de la estación Avenida Suba – Calle 116, al norte de Bogotá, según la información difundida por Pulzo y Noticias Caracol. El hombre, de acuerdo con la reconstrucción preliminar, habría intentado ingresar al sistema sin pagar su pasaje en el momento en que fue alcanzado por el vehículo.
El hecho, ocurrido sobre la avenida Suba con calle 116, reactivó de inmediato las alertas de la Personería Distrital y de las autoridades locales, que llevan meses advirtiendo que la evasión tarifaria ha dejado de ser un simple problema de cultura ciudadana para convertirse en un riesgo mortal para quienes intentan acceder de forma irregular a las estaciones y para los propios operarios del sistema.
La advertencia que se cumplió
La dimensión del fenómeno fue expuesta apenas un día antes de este nuevo deceso. El pasado 5 de noviembre, la Personería de Bogotá presentó los resultados de un diagnóstico realizado el 28 de septiembre en 140 estaciones y portales del sistema. Según el informe, en mediciones de cinco minutos por cada modalidad de evasión se contabilizaron 1.442 ingresos irregulares, una cifra equivalente a llenar nueve buses articulados y seis biarticulados en apenas esa franja de tiempo. El estudio identificó que la evasión es constante en 83 de los 140 puntos visitados y que el 71% de los casos se produjo por puertas laterales y costados de las estaciones, es decir, por accesos no diseñados para el ingreso formal de pasajeros.
Las cifras económicas también son contundentes. De acuerdo con datos de la Alcaldía citados en el informe, durante el primer semestre de 2026 la evasión en el componente troncal alcanzó el 17,97% —frente al 13% de hace dos años— y solo en 2025 este fenómeno le costó a la ciudad 265.048 millones de pesos.
“La evasión es un problema de salud pública”
La reacción oficial no se hizo esperar. Natalia Tinjacá, directora técnica de Seguridad de TransMilenio, ha sido una de las voces que con más insistencia ha advertido sobre las consecuencias letales de esta práctica. En declaraciones recogidas por Pulzo, Tinjacá señaló que “la evasión es un problema de salud pública porque trae unas consecuencias a la vida”, y explicó que, además de las muertes por atropello, los intentos de colarse generan caídas de ocupantes dentro de los vehículos cuando los conductores deben frenar intempestivamente para evitar arrollar a un evasor.
La funcionaria también ha subrayado que el problema no se limita a los pasajeros. Según cifras oficiales de TransMilenio, en lo corrido de 2026 se han registrado más de 300 agresiones contra guardas de seguridad —algunas fuentes elevan la cifra a 332—, perpetradas por personas que intentan evadir el pago. Los ataques incluyen piedras, palos, cuchillos, martillos e incluso “papas bombas”, de acuerdo con los reportes del sistema.
Un historial que se repite en la misma estación
La muerte de este viernes no es un hecho aislado en la estación Avenida Suba – Calle 116. Según reportes de Publimetro y otros medios, el pasado 14 de junio de 2026, un hombre de 58 años perdió la vida en esa misma estación al caer de una puerta mientras, aparentemente, intentaba colarse al sistema. La repetición de tragedias en un mismo punto, supuestamente, sugiere que las medidas adoptadas hasta ahora no han logrado disuadir a quienes buscan evadir el pasaje por accesos laterales o no autorizados.
A ello se suman otros casos documentados a lo largo del año, como la muerte de la estudiante Jhoana Katerine Agreda Jamioy, de 21 años, arrollada en marzo cerca de la estación Las Aguas en circunstancias que TransMilenio atribuyó a un intento de ingreso irregular.
Las medidas que no llegan a todos los puntos críticos
TransMilenio ha venido implementando un Plan Integral Antievasión sustentado en tres ejes —infraestructura, pedagogía y control—, que incluye la instalación de puertas automáticas antievasión en estaciones priorizadas. De acuerdo con la información del sistema, a octubre de 2026 ya operaban puertas inteligentes en 49 estaciones, y se proyectaba llevarlas a más de una veintena adicional. Sin embargo, según el informe de la Personería, en 38 estaciones y portales se registraron ingresos sin pagar pese a la presencia de vigilantes, y en 29 puntos ninguno de los guardas observados contaba con elementos de protección.
Las preguntas que quedan
Mientras las autoridades judiciales y de tránsito adelantan la investigación para determinar las circunstancias exactas del siniestro —si el hombre se disponía a cruzar por un acceso lateral, si el bus lo alcanzó en el carril exclusivo o si medió alguna otra circunstancia—, la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿cuántas muertes más deben ocurrir para que la evasión se aborde como un problema de seguridad humana y no solo como un déficit tarifario? El Personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, ya lo planteó tras conocer el informe de septiembre: “Bogotá necesita respuestas concretas frente a lo que encontramos. La ciudadanía debe conocer qué se va a corregir, quién responde y en qué plazo”. La tragedia de este viernes, supuestamente, es la respuesta más cruda a esa exigencia.

