viernes, noviembre 6, 2026
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La URI de Puente Aranda vuelve a ser escenario de violencia: dos reclusos muertos y hasta diez heridos tras una riña que derivó en conato de motín.

 La madrugada de este viernes dejó una nueva emergencia en el sistema de detención transitoria de la capital. Lo que comenzó como una riña entre personas privadas de la libertad en el interior de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda escaló hasta convertirse en un conato de motín que, según los reportes preliminares de las autoridades y las versiones recogidas por distintos medios, dejó un saldo de dos reclusos fallecidos y entre ocho y diez heridos, varios de ellos de gravedad.

La discrepancia en las cifras: un reflejo de la confusión inicial

La primera en pronunciarse fue la Policía Metropolitana de Bogotá, que de acuerdo con la información difundida por El Espectador y La FM, confirmó inicialmente un fallecido y nueve heridos, uno de ellos en cuidados intensivos. La FM situó la cifra de heridos en ocho, mientras que Semana y NTN24 hablaron de diez personas lesionadas con base en el comunicado oficial. Horas después, CityTV y Bluradio reportaron un balance de dos muertos y diez heridos, precisando que una de las víctimas fatales falleció dentro de una de las celdas y la segunda en un centro asistencial. Noticias Caracol, por su parte, atribuyó la cifra de dos muertos y ocho heridos a familiares de los detenidos, ante el silencio oficial sobre el balance definitivo.

Supuestamente, esa disparidad responde a la evolución de la emergencia: algunos de los heridos trasladados a la Clínica de Occidente y al Hospital Santa Clara habrían agravado su estado con el paso de las horas, y la identificación de una segunda víctima mortal se habría producido cuando su deceso fue confirmado por el personal médico. La Policía no ha emitido un pronunciamiento unificado que zanje la diferencia.

Los hechos: armas blancas, celdas 4 y 5 y la intervención del UNDMO

Según la reconstrucción que se desprende de los reportes oficiales y de los testimonios citados por los medios, la confrontación se desató hacia las 2:00 de la mañana en el interior de las celdas de la URI, ubicada en el sector de La Alameda. Los detenidos se enfrentaron con armas blancas y objetos contundentes. La FM precisó que la pelea se concentró en las celdas 4 y 5, mientras que CityTV señaló que el enfrentamiento se extendió a tres celdas con capacidad para entre 50 y 60 personas.

Para retomar el control, fue necesaria la intervención del cuerpo de custodia y de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) de la Policía, que desplegó un operativo que se prolongó durante varias horas. El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía asumió los actos urgentes para establecer el origen de la disputa e identificar a los responsables. De acuerdo con Pulzo, una de las víctimas mortales fue identificada como Yampol Bermúdez Palacios, de 30 años, quien fue trasladado de urgencia a la Clínica de Occidente pero falleció por la gravedad de las heridas. La identidad de la segunda víctima, supuestamente, aún no ha sido confirmada oficialmente.

El trasfondo que no cambia: hacinamiento y alertas ignoradas

La tragedia de este viernes no puede entenderse sin el contexto que la propia La FM puso sobre la mesa al cierre de su informe: las URI de Bogotá operan muy por encima de su capacidad. Según las advertencias de la Personería de Bogotá y la Defensoría del Pueblo, algunos centros de detención transitoria registran niveles de ocupación que superan el 300% y el 400% de su capacidad real. Estas instalaciones fueron concebidas para retener a personas por periodos breve, pero, según coinciden los organismos de control, en la práctica albergan a reclusos durante meses, lo que agrava las condiciones de convivencia y multiplica el riesgo de episodios como el de esta madrugada.

La URI de Puente Aranda ya había sido escenario de incidentes similares. De acuerdo con registros de prensa de agosto de 2025, un motín en esas mismas instalaciones dejó tres detenidos lesionados y obligó a la intervención de las autoridades. La repetición de hechos violentos en un mismo centro, supuestamente, sugiere que las medidas adoptadas hasta ahora no han atacado la raíz estructural del problema: el hacinamiento y la falta de separación efectiva entre internos de distintos perfiles delictivos.

Las preguntas que quedan

Mientras el CTI adelanta las diligencias y la Policía Metropolitana no unifica su balance, la pregunta que sobrevuela, según fuentes judiciales consultadas, es si la riña se limitó a un ajuste de cuentas entre bandas rivales —como lo sugirió Noticias Caracol al hablar de una pelea entre “bandas” de detenidos— o si el conato de motín respondió a una protesta por las condiciones de reclusión que derivó en violencia. Supuestamente, será la investigación la que determine si hubo armas que ingresaron de forma irregular al centro, quién las introdujo y por qué los mecanismos de control no las detectaron. Por lo pronto, en Puente Aranda, dos familias lloran a sus muertos y el sistema de detención transitoria de Bogotá suma un nuevo capítulo a una historia de alertas que, hasta ahora, no han encontrado respuesta.

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